Más ecuatorianos que quieren ir a EE.UU. sin papeles son deportados.

En Molobog, las calles de tierra permanecen casi vacías. En las pequeñas casas, levantadas con ladrillo, tampoco se ve gente. Los pocos que aparecen en las chacras o con sus animales prefieren no dar detalles de lo que sucede en este pequeño pueblo de Honorato Vásquez, una parroquia rural de Cañar. Este Diario llegó al lugar para corroborar los datos de que durante este año ha habido más deportaciones de personas del austro ecuatoriano que quieren entrar a los Estados Unidos de forma irregular. El primer grupo llegó a finales de marzo, cuando el país ya atravesaba la crisis desatada por el coronavirus. 13 migrantes, entre ellos tres menores, volvieron a Cañar. Cumplieron la cuarentena en un plantel y se fueron a sus casas. Desde entonces, las deportaciones no han parado y ya superan las estadísticas del 2019. El año pasado, 933 ecuatorianos volvieron al país. Pero de enero a septiembre de este año suman 1 921. En esa cifra de la Cancillería aún no constan quienes arribaron en los cinco vuelos de octubre. Con base en los que ya están registrados, las autoridades saben que las personas deportadas son originarias de Cañar, Azuay y Morona Santiago. Los vecinos conocen que todo se origina porque más pobladores se van al exterior y que los problemas por la pandemia aceleraron la salida.

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